Informe sobre la Estrategia Ciudadana Nacional: Plan Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (PLANAGERD) 2022-2030
1. Análisis de la estrategia
Objetivo: Seleccionar una estrategia ciudadana implementada en una región del Perú, relacionarla con las tareas de las sesiones 13 y 14, y examinar su pertinencia cultural, impacto y fortalezas.
1.1. Descripción general de la estrategia
Nombre de la estrategia: Plan Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (PLANAGERD) 2022-2030
Región: Aplicación a nivel nacional – Perú.
Su implementación involucra a todas las regiones y niveles del Estado (nacional, regional y local).
Instituciones o colectivos responsables:
Presidencia del Consejo de Ministros (PCM): rector y coordinador del instrumento.
Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI): apoyo técnico en respuesta, preparación, rehabilitación y reconstrucción.
Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo
Desastres (CENEPRED): formulación de mapas de peligro y evaluación del riesgo.
Ministerios sectoriales y gobiernos regionales/locales: ejecución territorial de medidas preventivas y de mitigación.
Entidades públicas, organismos técnicos y comités comunitarios involucrados en la Gestión del Riesgo de Desastres (GRD).
Año de implementación: 2022 (aprobado mediante Decreto Supremo N.° 115-2022-PCM, el 12 de septiembre de 2022)
Objetivos principales:
Reducir la vulnerabilidad de la población y sus medios de vida ante el riesgo de desastres, alineándose con los objetivos prioritarios de la Política Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres al 2050.
A partir de este objetivo general, se desprenden principales metas estratégicas:
Promover la prevención y reducción integral del riesgo, mediante intervenciones multisectoriales y planificación basada en evidencia técnica.
Fortalecer capacidades institucionales y comunitarias para preparación, respuesta, rehabilitación y reconstrucción ante desastres.
Impulsar el uso responsable del territorio y la infraestructura segura, reduciendo la exposición y vulnerabilidad frente a fenómenos naturales.
Coordinar y articular todas las entidades públicas y privadas, para asegurar una gestión eficiente y adaptada a las realidades locales.
1.2. Relación con tareas de las sesiones 13 y 14:
Tarea 1:
En la semana 13 profundizamos en la importancia de la diversidad cultural y lingüística del Perú, especialmente en el papel que cumplen las lenguas originarias en la construcción de la identidad nacional. A través del análisis del caso trabajado, pude comprender que lenguas como el quechua no solo constituyen un patrimonio ancestral, sino que representan una forma particular de ver y entender el mundo. Esta tarea me permitió reflexionar sobre cómo la discriminación lingüística, muchas veces normalizada, contribuye a la exclusión social y limita la participación plena de las comunidades. La elaboración de propuestas como festivales interculturales dentro del entorno universitario mostró que las iniciativas ciudadanas, incluso desde espacios educativos, pueden generar cambios significativos en la forma en que valoramos la diversidad. Estas actividades permiten reducir prejuicios, fortalecer la autoestima cultural y abrir espacios de diálogo donde distintas identidades pueden convivir. Además, entendí que promover la diversidad no es un acto aislado, sino una herramienta clave para fortalecer la cohesión social, prevenir tensiones y mejorar la convivencia dentro de cualquier territorio.
Tarea 2:
En la semana 14 analizamos los conflictos socioambientales que se presentan en distintas regiones del país y los factores que los desencadenan. A partir del estudio del material, comprendí que estos conflictos no surgen de manera espontánea, sino que generalmente están ligados a la falta de comunicación, la ausencia de información transparente y la sensación de que las comunidades no son tomadas en cuenta cuando se toman decisiones que afectan su territorio. También se observa que una débil presencia del Estado, la poca fiscalización ambiental y el incumplimiento de acuerdos pueden agravar las tensiones. Esta tarea me ayudó a entender la importancia del diálogo temprano, de la participación comunitaria y de mecanismos como la consulta previa para construir relaciones de confianza entre el Estado, las empresas y la población local. De igual manera, reconocí que la comunicación debe ser clara, comprensible y culturalmente adecuada para que la población pueda tomar decisiones informadas y sentirse parte del proceso. Este aprendizaje evidenció que una buena gestión del territorio no solo depende de normas o instituciones, sino también de la capacidad de escuchar, coordinar y construir acuerdos que respeten las necesidades y expectativas de las comunidades. Así, la prevención de conflictos se convierte en un proceso integrador que busca garantizar un desarrollo sostenible y una convivencia equilibrada.
1.3. Análisis de pertinencia cultural:
El PLANAGERD se adapta a la diversidad sociocultural del Perú de la siguiente manera:
Idioma y comunicación: Se incorporan lenguas originarias (quechua, aimara, amazónicas) en materiales educativos y planes de emergencia, garantizando comprensión en todas las comunidades.
Respeto a las cosmovisiones y saberes locales: La estrategia considera prácticas tradicionales de manejo de recursos y conocimiento de fenómenos naturales, integrándose en la planificación y respuesta ante desastres.
Participación comunitaria: Se promueve la creación de comités locales y la participación de líderes comunitarios, respetando la organización social de cada territorio.
Adaptación a contextos sociales: Se ajusta la comunicación de riesgos según el acceso a tecnología y recursos de cada comunidad, usando radios comunitarias, altavoces y materiales impresos.
El PLANAGERD demuestra pertinencia cultural porque las acciones se adaptan a la identidad, costumbres y cosmovisión de la población, aumentando la aceptación y efectividad de la gestión del riesgo.
1.4. Impacto:
Social:
Incremento en la organización comunitaria mediante comités locales de gestión de riesgos.
Mayor conciencia y preparación de la población frente a fenómenos naturales.
Reducción de riesgos de pérdida de vidas y daños a bienes ante emergencias.
Económico:
Reducción de pérdidas económicas por desastres gracias a la planificación preventiva.
Menor impacto en producción local y empleo por desastres naturales al mejorar la preparación y respuesta.
Político:
Fortalecimiento de la articulación entre ciudadanía y autoridades locales, regionales y nacionales.
Mayor participación ciudadana en la toma de decisiones relacionadas con seguridad y prevención de desastres.
Promoción de la transparencia en la gestión pública mediante sistemas de seguimiento como SIMSE.
1.5. Fortalezas identificadas:
1. Enfoque integral del riesgo de desastres
Consiste en abordar el riesgo de desastres en todas sus etapas desde la prevención y la reducción de vulnerabilidades, hasta la preparación, la respuesta inmediata y la posterior rehabilitación y reconstrucción, lo que convierte esta estrategia en una fortaleza porque permite que el país actúe de manera organizada y anticipada en cada fase, evitando improvisaciones y mejorando la gestión antes, durante y después de cualquier emergencia.
2. Coordinación entre todos los niveles del Estado
Es una fortaleza del PLANAGERD porque exige que ministerios, gobiernos regionales y municipios incorporen la gestión del riesgo en su planificación institucional, lo que garantiza que todas las entidades actúen de manera articulada, sin duplicar funciones y logrando respuestas más coherentes y oportunas ante situaciones de emergencia.
3. Basado en evidencia y monitoreo (SIMSE)
El PLANAGERD incorpora un sistema de seguimiento como el SIMSE, encargado de verificar el cumplimiento de las acciones previstas por cada entidad, lo que representa una fortaleza porque facilita evaluar avances, detectar deficiencias y realizar ajustes oportunos, promoviendo así mayor transparencia y una mejora continua en la gestión del riesgo de desastres.
2. Propuesta de mejora
Objetivo: Diseñar una estrategia viable, con pertinencia cultural y sostenible para escalar la iniciativa.
Implementar un programa de capacitación comunitaria permanente en prevención, preparación y respuesta ante desastres, dirigido a barrios, centros poblados y comunidades vulnerables, utilizando materiales adaptados a la cultura local, lenguas originarias y prácticas comunitarias.
2.1. Justificación de la propuesta
Esta propuesta es necesaria porque, aunque el Plan Nacional establece lineamientos técnicos, muchas comunidades no cuentan con conocimientos prácticos para actuar antes y durante un desastre. Fortalecer las capacidades locales permite reducir riesgos, mejorar la organización comunitaria y garantizar respuestas más rápidas y efectivas, alineándose con los objetivos del PLANAGERD y con la necesidad de construir resiliencia desde el territorio.
Necesidad que aborda:
La propuesta atiende la falta de capacitación operativa y continua en las comunidades, especialmente en zonas expuestas a sismos, inundaciones y deslizamientos, donde existe una brecha entre la planificación nacional y la preparación real de la población. También responde a la necesidad de contar con información accesible, comprensible y culturalmente pertinente para cada región del país.
Evidencia o datos que respaldan la propuesta: [Detalle]
Según reportes del INDECI, más del 60% de municipios y comunidades evaluadas carecen de planes de emergencia actualizados o no capacitan regularmente a su población.
El CENEPRED indica que gran parte de las pérdidas por desastres en el país se deben a la baja preparación comunitaria y a la falta de prácticas preventivas.
El Perú es uno de los países más vulnerables de Sudamérica, registrando cada año cientos de emergencias por lluvias, huaicos, incendios forestales y sismos, lo cual evidencia la urgencia de fortalecer capacidades locales.
Informes recientes muestran que la mayoría de familias no sabría cómo actuar ante un sismo fuerte o un huaico, lo que aumenta el riesgo de pérdidas humanas.
2.2. Descripción de la propuesta
Nombre de la propuesta: Programa Comunitario Permanente de Capacitación en Gestión del Riesgo de Desastres (PCP-GRD)
Objetivos:
Fortalecer las capacidades de prevención, preparación y respuesta ante desastres en comunidades vulnerables del Perú.
Reducir la brecha entre la planificación nacional del PLANAGERD y el nivel real de preparación de la población.
Promover la participación activa y organizada de barrios, centros poblados y comunidades en la gestión del riesgo.
Garantizar que la información sobre emergencias sea accesible, culturalmente pertinente y transmitida en lenguas originarias.
Integrar conocimientos técnicos y saberes locales para construir resiliencia desde el propio territorio.
Acciones específicas:
Diagnóstico comunitario participativo:
Identificación de riesgos locales (sismos, inundaciones, huaicos, incendios forestales, deslizamientos).
Evaluación del nivel actual de organización y conocimientos de la población.
Diseño de materiales formativos culturalmente pertinentes:
Elaboración de guías, audios y afiches en quechua, aimara y lenguas amazónicas.
Inclusión de prácticas locales de prevención y señales reconocidas por la comunidad.
Capacitaciones permanentes en tres ejes:
Prevención y reducción del riesgo: manejo seguro del territorio, rutas de evacuación, señalización.
Preparación comunitaria: elaboración de mochilas de emergencia, identificación de puntos de reunión, simulacros.
Respuesta inmediata: primeros auxilios básicos, comunicación comunitaria, activación de comités locales.
Formación de Brigadas Comunitarias de Gestión del Riesgo:
Selección de líderes locales.
Entrenamiento continuo mediante talleres trimestrales.
Coordinación permanente con municipalidades, INDECI y comités vecinales.
Realización de simulacros integrados con pertinencia cultural:
Simulacros adaptados al contexto geográfico, idioma y prácticas sociales.
Participación de familias, instituciones educativas y autoridades locales.
Sistema de monitoreo local:
Registro de avances y participación comunitaria.
Evaluación anual de logros y ajustes al programa según necesidades del territorios.
Recursos necesarios:
Humanos:
Facilitadores comunitarios bilingües.
Especialistas en gestión del riesgo (INDECI/CENEPRED).
Líderes comunales y voluntarios para brigadas.
Materiales:
Cartillas y guías impresas en lenguas originarias.
Botiquines y materiales básicos para simulacros.
Señalética de evacuación.
Financieros:
Presupuesto para talleres y desplazamiento del equipo.
Fondos para impresión de materiales y compra de equipos básicos.
Apoyo de municipalidades u ONG para sostenibilidad del programa.
2.3. Pertinencia cultural:
La propuesta se adapta a las características socioculturales de la población debido a que incorpora un enfoque intercultural y comunitario en todo el proceso de capacitación. Al utilizar materiales traducidos a lenguas originarias y contenidos elaborados según las prácticas locales (como formas tradicionales de organización comunal, conocimientos ancestrales sobre el territorio y métodos propios de comunicación) el programa reconoce y valora la diversidad cultural del país. Asimismo, las actividades se diseñan considerando los niveles educativos, costumbres, dinámicas comunitarias y contextos rurales o urbanos de cada zona, lo que facilita la comprensión y apropiación de los conocimientos.
De esta manera, la propuesta no impone modelos externos, sino que dialoga con la identidad cultural de cada comunidad, garantizando que la información sea relevante, accesible y útil para su realidad, lo que incrementa la eficacia del aprendizaje y la predisposición a participar de manera activa en la gestión del riesgo.
2.4. Sostenibilidad:
Garantizar la sostenibilidad del programa comunitario permanente de capacitación en gestión de riesgo y desastres (PCP-GRD) exige de un compromiso continuo entre las autoridades competentes para asegurar que la propuesta se mantenga a lo largo del tiempo, se plantean las siguientes estrategias.
1. Financiamiento estable y diversificado
El programa debe incorporarse a los presupuestos anuales de los gobiernos locales y regionales dentro de la partida destinada a la gestión de riesgos de desastres. Esto para permitir que las capacitaciones no depender de coyunturas políticas y pasen a formar parte de las obligaciones permanentes de cada municipio. Además, pueden incorporarse fondos de INDECI, CENEPRED u organizaciones internacionales como PNUD o UNESCO , que históricamente han respaldado iniciativas de fortalecimiento comunitario. Esta combinación de recursos asegura la continuidad y reduce la dependencia de único financiamiento .
2. Alianzas institucionales duraderas
Para poder sostener el programa en el tiempo, es fundamental afianzar acuerdos con instituciones que ya trabajan en territorio, municipalidades, centros educativos, universidades, rondas campesinas, organizaciones indígenas y ONG especializadas. Estas alianzas permiten mantener equipos de facilitadores bilingües, asegurar espacios para las capacitaciones y garantizar que las brigadas reciban una acompañamiento técnico constante. La colaboración de las instituciones fortalece la legitimidad del programa y lo arraiga en las dinámicas locales.
3. Participación comunitaria organizada
La sostenibilidad real se alcanza cuando la comunidad asume el rol activo. Para ello, las Brigadas Comunitarias de Gestión del Riesgo deben ser reconocidas por las municipalidades y contar con funciones claras dentro de la organización local. Su participación en actividades de simulacro, campañas preventivas y monitoreo del territorio permite que el programa no se diluya, sino que mantenga vivo todo esto es gracias al liderazgo y compromiso de la propia población. Esta apropiación comunitaria asegura que el compromiso de que se transmita de generación en generación y que las prácticas preventivas formen parte de la vida cotidiana.
3. Referencias
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